profundo carmesí


miércoles, 8 de abril de 2015

Rosa Caracciolo

Milli Vanilli. El comienzo de la farsa. No puedes cambiar el destino. 
Veo un documental de jóvenes boxeadores de La Habana. El dueño del gimnasio cuenta que en los puertos, dónde abunda la joda, hay que saber pelear. Las mujeres de arriba hablan fuerte, siempre parece que están discutiendo. Son extrañas. Pero a su manera se preocupan por los demás.Hace un par de días me ofreció queso. Ahora pasan un documental sobre Artaud. El suicidado de la sociedad. Debo quince mil setecientos pesos. Conseguí mil. Ahora son catorce mil. A los que les debo les mande un mensaje pidiendo un total. A la garantía le dije cuanto se debe. A los que me deben los alerte sutilmente acerca de su posibilidad de pagarme. Nunca fuí bueno cobrando. Debiendo sí. A cada cuál le toca su lugar. El idioma francés se mezcla en mis palabras. la siesta del mercado y otra vez desayuné sándwich de bondiola con pan francés, café negro y jugo de naranja. Es miércoles. Es hora de arrancar con las canciones. A nadar en placer antes del fin. Gabriel Magnesio me dice que para hablar francés solo hace falta tener actitud, me lo dijo en Estación 27, al lado de la Torre Angela. Siempre seré un estafador honesto, como me decía Omar Hefling, el escritor oriundo de Leones. 

Fortalézcanse, traguen veneno. Acepten la injusticia.
La vida es un dibujo de Alberto Breccia.


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