profundo carmesí


domingo, 5 de abril de 2015

White trash

Como diría Wittgenstein: “De lo que no se puede hablar, se debe callar”. y voy flotando por el río, voy envuelto en la corriente. Todo va bien mientras haya unas costeletas en la heladera. Queso de rallar. Jugo. Chocolate. Los vicios de estos días. Mañana es lunes. vendrán por su cuota de sangre. Debo estar listo. Es sólo sobrevivir la mañana. Un par de horas. Tengo que anticiparme a la hecatombe, o por lo menos impedir que me choque de frente. Las cosas caen por su propio peso. Hay que salir de Facebook. Se puede. Es una gran manera de ganar tiempo. Nos pasamos en una terminal esperando, haciendo tiempo, sembrando aburrimiento. Hoy es el futuro. No pretendo la inmortalidad. Sólo unos años más de placer. Hasta que se acabe. La vida es la melancolía de la canción que se va a terminar. Repeat. Segundas oportunidades. Sí ella volviera, sabe que mi amor por ella está intacto. Está en el mismo lugar que ella lo dejo guardado en la heladera. 
Y la canción que suena es Kokomo de Los Beach Boys. 



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