profundo carmesí


sábado, 9 de enero de 2016

La habitación del Hijo.

Antes se hablaba de pueblo, ahora se llama Gente, próximamente Producto. Cosas de la época. Vivir cerca de la posibilidad. Aun así la hembra se hará de rogar, obligando al macho a una prueba de paciencia y sometimiento.  Abrazo y silencio. Gente normal que sufre una presión anormal. Asegúrate de lo que vas a hacer antes de hacerlo. ¿Qué esperabas? Encanto y fortaleza. Todo es perfecto. Algo ocurrió. Sacarse de encima lo que pesa. Todos los días pensar en alguien, darle una mano. Despabilarlo, y uno sacarse de encima eso como pueda, siempre con la ayuda de ángeles. Nos acostumbramos a vivir diciendo como si fuera la última vez, cosa que es real, pero como nadie escucha, y la palabra es el último movimiento del cuerpo, esa palabra se volvió una mancha. No somos tan distintos. Escribo para encontrar preguntas. No me gustan los signos sí las señales. Donde voy. Mientras escucho el mar. La vida es distancia. El orden es el mejor escenario. Sumar. Por ellas. Por mí. La piedra que todo lo protege. Nadie es culpable por su nombre. Se lo ponen los padres. Carne y aroma. Nunca conocí una mujer así.






Una fotografía de Tomás Barceló Cuesta


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